Los centros de datos son un elemento clave de la sociedad digital actual, ya que están detrás de cada búsqueda que se realiza, de cada vídeo que se reproduce en línea y de cada modelo de IA que se crea. A medida que aumenta la demanda de servicios en la nube, la inteligencia artificial y la digitalización, el consumo de potencia de los centros de datos también lo hace. La Agencia Internacional de Energía informa de que las operaciones que se llevan a cabo en centros de datos consumen entre el 1 y el 2 % de la electricidad de todo el mundo. Además, se espera que esta cifra se triplique para 2030 debido a las cargas de trabajo de IA, que son grandes consumidoras de energía.
En la última década, los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS, por sus siglas en inglés) han pasado de ser instalaciones experimentales a convertirse en activos capaces de interactuar con la red. Su papel está cambiando rápidamente: ya no se limitan a ser dispositivos de reserva para situaciones de emergencia, sino que se están convirtiendo en elementos clave para la flexibilidad energética, la optimización de costes y la integración de energías renovables.
Este cambio implica una transformación más amplia del modelo energético de los centros de datos. Lo que una vez fue una infraestructura estática y de protección se está convirtiendo ahora en una infraestructura dinámica e inteligente que está interconectada con la red. Los operadores se encuentran cada vez bajo una mayor presión para controlar los gastos energéticos, mantener los tiempos de actividad y cumplir los objetivos de descarbonización en un contexto energético volátil. La electricidad puede representar hasta un 40-60 % de los gastos operativos, de modo que la gestión inteligente de la energía es primordial para la competitividad.
Como consecuencia, la propia infraestructura energética se está transformando, pasando de una protección estática a una inteligencia energética dinámica. Ahora, los responsables de las instalaciones deben garantizar la continuidad y, al mismo tiempo, optimizar la eficiencia, integrar las energías renovables y aportar estabilidad a la red.
Por qué es importante el almacenamiento de energía para los centros de datos
Un desafío energético cada vez mayor
El aumento del consumo energético en los centros de datos es asombroso. Solo en Estados Unidos, los centros de datos consumen cerca del 2 % del suministro eléctrico de todo el país, lo que equivale a toda la industria aeronáutica. En Europa se está experimentando un incremento similar y el consumo de los centros de datos de Irlanda ya representa más del 17 % de la demanda de electricidad nacional.
Las cargas de trabajo de IA son un factor clave. Entrenar modelos grandes puede suponer un consumo de megavatios por proyecto, mientras que los sistemas de refrigeración a menudo representan entre el 38 y el 40 % del consumo energético total Conseguir un tiempo de inactividad ininterrumpido se ha convertido en uno de los requisitos básicos , por lo que la prioridad desde el punto de vista estratégico ha cambiado: la gestión de la demanda energética está actualmente relacionada tanto con la economía como con la ingeniería.
Según BloombergNEF, se espera que el mercado global del almacenamiento de energía crezca más de un 25 % al año hasta 2030 gracias a los objetivos de sostenibilidad y a los precios volátiles de la energía. Esta tendencia muestra que el almacenamiento de energía ya no es algo accesorio, sino una parte esencial de la estrategia de gestión de costes de los centros de datos modernos.
Si desea más información sobre cómo la IA está sin duda acelerando la necesidad de esa transición, consulte: Demanding, power hungry & coming to a data centre near you (Exigente, con una gran demanda energética y en un centro de datos cercano a ti).
De dispositivo tradicional de autonomía a almacenamiento de energía
Los sistemas SAI y los generadores diésel se ven cada vez más limitados a la hora de garantizar la continuidad durante situaciones de emergencia. Las baterías de los SAI suelen ofrecer tan solo unos pocos minutos de autonomía, lo suficiente para pasar a una puesta en servicio mediante generador.
Los sistemas BESS van un paso más allá:
- Proporcionan un almacenamiento de energía de una duración superior.
- Pueden cargarse y descargarse con flexibilidad para poder responder a las operaciones diarias.
- Permiten a los operadores interactuar con la red y gestionar los gastos de manera dinámica.
Los sistemas BESS pasan de una estrategia basada en sistemas de autonomía pasivos a una estrategia energética activa. Además, ayudan a los operadores a lograr que sus infraestructuras energéticas pasen de ser activos que conllevan un coste a activos que crean valor.
Valor económico desbloqueado: optimización del gasto energético y del coste total de la propiedad
Para la mayoría de operadores, la electricidad es su único gran gasto operativo. El almacenamiento de energía planta cara a esta realidad financiera y facilita un consumo más inteligente, arbitraje energético y control de costes a largo plazo.
Reducción de picos y capacidad de respuesta a la demanda
Los costes de electricidad dependen no solo del consumo, sino también del momento en el que se produce dicho consumo. Las compañías eléctricas aplican recargos por alta demanda cuando hay picos, que pueden suponer una parte considerable de la factura de la electricidad.
Los sistemas BESS ayudan a:
- Cubrir los picos con energía almacenada en lugar de utilizar potencia de la red.
- Optimizar el consumo durante las horas con tarifas bajas y descargar energía cuando los precios aumentan.
- Participar en programas de respuesta a la demanda para generar ingresos adicionales.
En mercados maduros como el británico, los operadores que participan en programas de flexibilidad han logrado ahorrar hasta un 10-15 %, al mismo tiempo que han mejorado su eficiencia general.
Ampliación de la vida útil de los activos
A través de la estabilización de los perfiles de carga, los sistemas BESS reducen el deterioro de las baterías de los SAI y los generadores. De este modo, se reducen las intervenciones de mantenimiento, se alarga la vida útil de los activos y se reduce el coste total de la propiedad (TCO, por sus siglas en inglés).
En función de la configuración, el almacenamiento en las propias instalaciones puede mejorar de forma considerable la autonomía a plena carga, lo suficiente para mitigar transitorios o retrasar el arranque del generador durante una interrupción breve.
En resumen, el almacenamiento de energía de los centros de datos hace que la energía pase de ser un centro de coste a un recurso controlable y optimizable. Además de la optimización de los costes, el almacenamiento inteligente también transforma el modo en que se llevan a cabo las operaciones en las instalaciones y cómo se mantienen los activos críticos.
Operaciones más inteligentes y mantenimiento predictivo
Dado que el almacenamiento de energía se está convirtiendo en una parte clave de la infraestructura de los centros de datos, la visibilidad del rendimiento y la salud de los activos han pasado a ser nuevos pilares de resiliencia.
Las estrategias de mantenimiento predictivo, que se basan en datos en tiempo real y análisis, actualmente permiten a los operadores detectar señales de advertencia sobre las baterías y los sistemas de potencia con antelación, lo que garantiza la disponibilidad continua y alarga la vida útil de los activos.
Cuando se pasa de un mantenimiento planificado a una supervisión basada en datos, los responsables de las instalaciones pueden optimizar tanto los tiempos de actividad como los costes operativos. Esta transformación supone un paso más hacia infraestructuras de potencia totalmente inteligentes, en las que la supervisión, los análisis y la optimización se aúnan para mantener el rendimiento y la eficiencia.
La resiliencia siempre ha sido el principio rector para el funcionamiento de los centros de datos, pero su significado está evolucionando. Los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) contribuyen a llevar la resiliencia más allá de la simple autonomía, transformando la energía almacenada en un recurso inteligente capaz de generar valor.
El almacenamiento moderno ofrece a los operadores la flexibilidad de gestionar de manera activa los flujos de potencia manteniendo los tiempos de actividad y, al mismo tiempo, mejorando la eficiencia. En lugar de depender únicamente de generadores y sistemas SAI, las instalaciones ahora pueden utilizar energía almacenada para adelantarse a lo que suceda en la red, optimizar las transiciones y proteger la calidad de la potencia en tiempo real.
La continuidad ya no es reactiva, ya que se ha convertido en un elemento proactivo basado en datos: los cimientos para una gestión de la energía más inteligente y resiliente.
Estabilidad de la red y regulación de la frecuencia
Esta nueva forma de resiliencia traspasa incluso los límites de las propias instalaciones.
Con una capacidad de respuesta de apenas milésimas de segundo, los sistemas BESS pueden inyectar o absorber energía para regular la frecuencia, estabilizar la tensión y reducir el impacto de la intermitencia de las energías renovables.
Gracias a su participación en mercados de flexibilidad, los centros de datos están pasando de ser consumidores de energía a activos de estabilización dentro de la red. Pueden ofrecer servicios auxiliares, como capacidad de reserva, soporte de tensión o incluso capacidad de arranque autógeno.
De este modo, los centros de datos refuerzan su propia fiabilidad y la resiliencia del sistema energético que los rodea, lo que demuestra que, actualmente, la resiliencia cada vez se centra más en la flexibilidad y la eficiencia de costes, al igual que en la protección.
Utilización de energías renovables con BESS: beneficios económicos y ambientales
Los compromisos de sostenibilidad son ahora el estándar de la industria. Los operadores a hiperescala, como Google, Microsoft y AWS, se han comprometido a utilizar energía 100 % renovable para sus operaciones. Sin embargo, tanto la energía solar como la eólica son intermitentes de forma inherente.
Y es aquí donde los sistemas BESS desempeñan un papel crucial:
- Almacenan el exceso de electricidad renovable cuando la producción supera la demanda para los centros de datos.
- Liberan energía durante los picos de demanda u ocasiones en las que la producción de energía renovable es baja.
- Respaldan un suministro continuo de energía limpia, incluso cuando el sol no brilla o el viento no sopla.
En el caso de operadores de coubicación y grandes empresas, que se están sintiendo cada vez más presionados para reducir emisiones y cumplir los objetivos ASG, puede ser además un elemento diferenciador competitivo, ya que les permite ofrecer servicios más ecológicos a sus clientes.
Reducción de la huella de carbono del consumo de potencia de los centros de datos
Además de a la integración de las energías renovables, los sistemas BESS contribuyen directamente a la reducción de las emisiones. Limitar la dependencia de generadores diésel y cambiar el consumo para dejar atrás periodos de alto consumo de combustibles fósiles por parte de la red puede ayudar a los centros de datos a reducir sus emisiones de alcance 2 y cumplir sus objetivos de sostenibilidad.
A medida que la infraestructura energética evoluciona, el almacenamiento se convierte en la piedra angular de la descarbonización. Los centros de datos, a través de la estabilización de la red y el aumento de la penetración de energías renovables, los centros de datos contribuyen de manera activa a la reducción sistemática de las emisiones de carbono en todo el sector energético, al mismo tiempo que se gestionan las trayectorias de los costes energéticos.
Conclusión
Los centros de datos están entrando en una nueva era definida por la resiliencia y la sostenibilidad. El enfoque tradicional de depender de sistemas de autonomía ya no es suficiente en un mundo que cambia con la aceleración digital y la volatilidad de la energía.
Los sistemas BESS desempeñan ahora un papel principal en esta transformación, no solo reforzando la fiabilidad, sino desbloqueando eficiencias de costes y permitiendo a los centros de datos participar en flujos de valor de la energía nuevos.
La inteligencia energética se está convirtiendo en la base de la infraestructura digital y los centros de datos están pasando de ser consumidores pasivos a protagonistas activos dentro del ecosistema global de la energía.
Si desea más información sobre nuestra estrategia, consulte el Data Centre hub.
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Preguntas frecuentes: Almacenamiento de energía en centros de datos
¿Cuánta electricidad consumen los centros de datos?
Generalmente, los centros de datos equivalen a entre un 1 y un 2 % del consumo de electricidad. En algunos países, como Irlanda, el porcentaje ya es superior al 15 %. Con el crecimiento de la IA, la demanda podría llegar a triplicarse en 2030 en todo el mundo.
¿Por qué es importante el almacenamiento de energía en baterías para los centros de datos?
El almacenamiento en baterías mejora la resiliencia, reduce la dependencia de generadores diésel, integra energías renovables y reduce los costes operativos gracias a la reducción de picos y la capacidad de respuesta a la demanda.
¿De qué modo el almacenamiento de energía respalda la eficiencia de refrigeración?
El almacenamiento, gracias a la reducción de los picos de energía y a la gestión de cargas inteligente, reduce el estrés de los sistemas de refrigeración, lo que mejora la eficacia de la utilización de la energía (PUE) global.